Tengo algo que confesar. El otro día se me reveló la veracidad de la Sábana Santa, y por ende, de Jesucristo… al comer un Kit-kat. Esto es una prueba irrefutable. ¿Quién sino el Espíritu Santo pudo haber moldeado el chocolatoso milagro? ¡¿Qué mejor prueba que aparecer en un Kit-kat para levantar toda duda de la […]

a través de Kit-kat y la Sábana Santa — Humor Blasfemo